La clave: disfrutar lo que hacemos

Hace algún tiempo compartí en esta sección “diario de una maestra de español” algunas observaciones que he hecho sobre mis alumnos y de cómo los más “exitosos” son los que más disfrutan lo que hacen.  Escribo exitosos entre comillas porque creo firmemente que el título, la posición, el reconocimiento o el dinero no definen el éxito de una persona.  Bien es cierto que todo esto es altamente apreciado en nuestra sociedad, pero se puede ser un famoso fracasado. ¿De qué le sirve al hombre si gana todo el mundo y pierde su alma?

Volviendo al tema de la actitud.  Hoy me enviaron este artículo (ver el link al final de este post). De todo lo que se dice, me quedo con su frase “disfruto lo que hago”. Al igual que mis alumnos exitosos, este chico disfruta creando, y es que al disfrutar contagia actitud positiva a los demás, combate la mediocridad y da rienda suelta a su potencial.  Una modelo alemana dijo en una entrevista que ella disfrutaba lo que hacía, eso lo notaban los demás y deduzco que por eso (y sus muchas… capacidades) su carrera, lejos de verse amenazada por la edad, va viento en popa.  Otra celebrity dijo hace años, que buscaba siempre la perfección, si algo estaba bien, podía estar mejor, y si estaba mejor, podía ser excelente.  Disfrutar es el antídoto perfecto contra el aburrimiento y el conformismo.  Creo que todos soñamos con disfrutar lo que hacemos, el problema es que creemos que hay profesiones o labores dignas de ser disfrutadas y otras no tan dignas.  Y se nos pasa la vida esperando llegar a ese lugar donde nos podamos dar el lujo de disfrutar, cuando el verdadero lujo es que hoy estamos vivos y hoy podemos ser útiles a la sociedad. Disfrutar no es una cuestión de profesión o de estatus, sino de actitud.

http://www.prensalibre.com/tecnologia/estudiante-guatemalteco-desarrolla-sistema-para-ayudar-a-escribir-a-personas-con-paralisis-en-brazos-y-manos

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Capacidad o actitud, esa es la cuestión

Normalmente es triste terminar un curso de idiomas.  Si todo ha ido bien, hay un buen ambiente en la clase, una atmósfera más relajada.  Pero toda norma tiene sus excepciones, y de vez en cuando hay un grupo complicado con el que deseo terminar lo antes posible.  Justo el viernes terminé un curso de esos.  Uno de los que te reta como maestro, no porque las exigencias académicas sean grandes, sino porque pone a prueba tu madurez, buen juicio y autocontrol.  Lo triste de este grupo es que el mal ambiente lo causaba una sola persona.  Quizás la persona más negativa y con peor actitud que haya conocido hasta ahora.  Su nivel de tolerancia al fracaso era el de un niño de 4 años, desparramado en su silla como un adolescente encorvado y profiriendo improperios.  Curiosamente, era el alumno aventajado de la clase, su capacidad de deducción y pensamiento lógico le permitía ser el mejor y el más rápido sin esforzarse mucho.  Eso era lo que más me frustraba.  Envenenaba la clase con su negatividad sin razón!

Otra alumna, después de un día bastante difícil, propuso una teoría: ya que este personaje es un hombre solitario, desempleado por mucho tiempo y sin familia cercana, aprendió que quejándose obtenía la atención instantánea de cuatro mujeres al mismo tiempo. No suena descabellado, pero no es el punto.

Lamentablemente el alumno más capaz era el de peor actitud.  Si no hay un cambio de actitud hacia… la vida en general, dudo mucho que esta persona pueda tener éxito en algo.  Es muy triste perder oportunidades, no por falta de capacidad, sino por envenenar todo lo que se toca con una mala actitud.  Poco se puede hacer por ser más “inteligente”, ya lo decían los romanos: “lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta”.  Pero lo verdaderamente determinante en la vida, es la actitud con la que afrontamos nuestras propias carencias, los cambios y los retos.

Conocer a esta persona al final de cuentas me ha hecho bien.  He reconocido (aunque en menor medida, quiero creer) ciertas similitudes en cuanto a actitud. Conocerle fue como encontrar una señal de peligro en mi camino.  Espero tener la actitud correcta ahora para hacer los cambios necesarios.  Después de todo, el alumno se convirtió en maestro.

Una madre desnaturalizada

“La mitad de todos los niños menores de cinco años en Guatemala tienen un retraso en su crecimiento debido a la desnutrición crónica” Éste es uno de los titulares de hoy publicado hoy en CNN en español. Es como el tiro de gracia en el alma de una nación conmocionada por los escándalos de corrupción.

El gobierno de Guatemala es el claro ejemplo de que un reino dividido contra sí mismo no puede prosperar.  Si unos trabajan y otros roban, si unos tienen más propiedades que descendientes y otros se van a dormir con el estómago vacío, si los buenos, que son mayoría, no pueden contra los malos, que son minoría, estamos condenados a la desesperanza y oscuridad. Intento entender qué (fregados) le pasa por la cabeza a un político al sabotear, tal vez de manera irreversible, el futuro de su propio país. ¿Son capaces de entender las consecuencias reales y a largo plazo de sus acciones? ¿Qué se dicen a sí mismos para engañarse y racionalizar su pecado? ¿Sabrán que está condenando a toda una generación de niños inocentes? y si lo saben ¿cómo cauterizan sus consciencias para que les deje dormir por las noches? ¿Cómo no les puede importar que aquellos que les votaron pasen frío, hambre y estén condenados a un futuro sin esperanza? ¿Es que no oyen sus gemidos por las noches? ¿Es que no se les retuerce el alma al ver a esos niños que lloran sin llorar porque no tienen fuerzas ni para producir lágrimas?  Si la auto proclamada madre de los guatemaltecos, hace lo que ella hizo contra sus hijos adoptivos, que no harán los enemigos de la nación. En tal caso mejor ser huérfano. Y en Honduras las cosas no están mejor.

No me preocupo por lo que no puedo hacer.  Me preocupa lo que sí puedo hacer y todavía no estoy haciendo.  Creo que la educación es la clave para el desarrollo y por eso invierto en educación. Creo que la oración del justo puede mucho y muchas oraciones de muchos justos podrán mucho más.  Creo en la justicia divina, porque la humana me decepcionó hace mucho tiempo.  Invierto lo que tengo, un poco de dinero, un poco de tiempo y un poco de fe, y lo dejo en las manos del Dueño del universo, él sabrá cómo lo utiliza.