Diagnóstico: miedo

Todo lo que está vivo cambia.  Todo lo que está vivo crece.  Todo lo que está vivo se siente en algún momento de su vida amenazado.

En vano e intentado contener a la madre naturaleza en una maceta con kilo y medio de tierra.  Mi buganvilia crece tan rápido que antes del invierno tendré un gran y florido “problema” ¿dónde la pongo para que sobreviva al invierno?. A ella no le preocupa el invierno, porque ese es mi problema. Ella hace lo que su naturaleza le pide hacer, crecer y cada cierto tiempo florecer.  Todo lo que está vivo crece y florece. O no.

Esta semana empecé a trabajar con un alumno nuevo, uno de esos casos que desde el principio sabes que será complicado.  Mi jefa me lo advirtió, me dijo “los que trabajamos como maestros de adultos somos terapeutas, consejeros, psicólogos y mejores amigos” (y si nos da tiempo damos clase).  Después de dos horas intentando hacer las preguntas correctas para mí el diagnóstico era claro: miedo.  Frente a mí tenía a una persona en apariencia normal (si es que la normalidad existe), que me contó como le marcaron los comentarios bastante negativos de dos maestras de inglés y cómo decidió huir del foco del dolor en lugar de enfrentarlo, sin saber que años más tarde su carrera dependería de ello.  Al final va a ser verdad eso de que la vida es como un examen, si no apruebas a la primera, te toca repetir en el examen.   Él se sorprendió de mi habilidad con los idiomas, pero lo que él no sabe es que para llegar donde estoy he metido la pata unas cuantas veces, he invertido años de mi vida, dinero y me he expuesto al ridículo un día sí y otro también.

Se aprende a hablar hablando, se aprende a cocinar cocinando, se aprende a amar amando y se aprende a luchar luchando.  Mi estimado alumno nuevo lleva años aprendiéndose de memoria los mismos libros con el mismo vocabulario.  Yo calculo que lleva unos 15 años usando el mismo material, y no avanza porque comete errores (95% de aciertos y 5% de errores según me dijo).  Y ese 5% lo mantiene atado al mismo nivel.  Quiere aprender a hablar con personas sin tener que hablar con personas, por medio de libros.  Es como querer aumentar la paciencia viendo un tutorial de Youtube!

En mi trabajo lo veo mucho, miedo al fracaso, miedo al qué dirán, miedo a no ser lo suficientemente buenos, miedo a pasar por tontos. ¿Usted a qué le tiene miedo? ¿a la pobreza? ¿a la soledad? ¿a la muerte? ¿a lo ordinario? ¿a lo extraordinario tal vez?.  El temor mengua ante de la grandeza de nuestro Dios.  Si nuestro Dios es diminuto, preparémonos para vivir con miedos gigantescos. Las decisiones tomadas bajo la sombra del miedo, darán como resultado una vida de mediocridad.  El miedo no es fruto del Espíritu, sino de la carne.

Antes en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Ro. 8:37)

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