Gracias Ortega y Gasset

A los 16 o 17 años, en clase de filosofía, en un lugar de mi Andalucía de cuyo nombre no quiero acordarme, escuché la frase: “yo soy yo y mis circunstancias”. Menuda epifanía. Lo decía todo sin decir nada. Usé esa frase para evitar dar explicaciones de cosas que ni yo misma entendía y en las que era doloroso hurgar: el sentido de mi existencia. A estas alturas del partido no me da miedo admitir que he tenido unas cuantas crisis existenciales, y aunque lo de mis circunstancias era cierto en cierto sentido, había un par de cosas que quedaban en el aire. Me hubiera gustado que mis circunstancias fueran monoculturales, monolingües, predecibles, nacer, crecer, reproducirse y morir. Claro. Sin dobles interpretaciones. Era mejor que ir dando tumbos de un lado al otro, sin encajar en ninguna parte. Muy intensa y rígida para ser guatemalteca, muy guatemalteca para ser hondureña, muy oscura para ser española y muy flexible para ser alemana. Muy académica para una conversación sencilla, muy sencilla para un académico, muy artística para trabajar en una oficina, muy poco imaginativa y temerosa para ser artista… Mis circunstancias…

Esta mañana visitando a una amiga, de esas amigas que tengo cuyo pasado es perfecto para olvidar, pero cuyo futuro está por escribirse, me escuché a mí misma diciendo no podemos controlar el pasado, pero sí nuestras reacciones. Decidí que quería que mi amiga conociera la universidad donde trabajo (y de paso entregaba calificaciones). Quería que ella viera que el mundo es más que esos antros de mala muerte que ella conoce. Todo le pareció bonito. Por primera vez en su vida quiso trabajar en una universidad, limpiando, pero en una universidad. De regreso a la estación de tren dije cosas como que no podemos elegir la familia que tenemos, pero sí podemos elegir ni hacer lo que vemos en casa. Nadie elige un padre maltratador, pero se puede elegir una pareja respetuosa. Ortega y Gasset tenía las horas contadas en el salón de la fama de mi corazón.

Preparando la clase de mañana mientras veo un partido de fútbol poco interesante, escuché una entrevista que en principio tenía que ser interesante para mis alumnos, no para mí. La entrevistada dijo “no somos nuestras circunstancias, somos lo que decidimos hacer con ellas”. ¡pum! Era momento de tomar de mi propia medicina. Soy lo que decido. Y decido estar en paz. En paz con mis luces y mis sombras, con mi realidad y mi fantasía, con mi debilidad, en paz porque Cristo es mi paz.

Mi casa es tu casa (en teoría)

Este es mi intento de explicar a mujeres alemanas y americanas, la importancia de la familia y la sociedad en la cultura latina (Individualismo y Colectivismo) y cómo la clave para ayudar a mujeres en prostitución forzada es ser una comunidad/familia, no sólo parecer que somos amigas, sino serlo de verdad.

Es cuestión de familia  

La palabra “yo” no es tan importante como “nosotros”.  La soledad no sólo es impensable, sino un mal que debe ser evitado.  Todos pertenecemos a un grupo. El grupo ejerce como muro de protección, el grupo marca los límites, el grupo exalta o humilla, provee o quita.  El grupo defiende a sus integrantes, con la vida si hace falta.  La idea de un Jesús solitario no es tan poderosa como un la de un Padre, su Hijo y toda su familia. ¿Qué son las bodas del Cordero sino una gran celebración de familia? Toda la familia.  

Nuestra riqueza no radica en el dinero que tenemos en el banco individualmente, o el dinero que hemos reservado para la jubilación, o en el seguro médico que pagamos todos los meses, nuestra riqueza viene de nuestra gente y los recursos que tenemos y podemos generar entre todos.  Todos conocemos a alguien que conoce a alguien más que nos puede ayudar.  Así tenemos lo que necesitamos.  Un médico, un lugar dónde vivir, un trabajo, información, es una red invisible pero tangible en tiempos de necesidad (y sin necesidad de burocracia). No es un sistema perfecto, es impredecible y poco constante, pero es flexible, es rápido y llega a lugares donde la burocracia no llega.   

¿Por qué nos alegramos tanto cuando conocemos a otro latino? Porque esta persona es la llave a una red nueva de contactos, y lo más importante, ya no estamos solos.  

¿Qué hacen dos alemanes que viven en el extranjero, cuando se conocen? Una asociación 

¿Qué hacen dos latinos que viven en el extranjero, cuando se conocen? Una fiesta.  

Hace un par de días (27.04.21) murió el Teólogo y pensador evangélico René Padilla. Su gran legado al mundo evangélico latinoamericano es su invitación a replantearnos la misión de la iglesia.  Él abogaba por la misión integral de la iglesia, una misión que abarque la totalidad de la persona y su comunidad. Amar como nos gustaría ser amados.  No podemos sólo salvar almas, restaurar corazones, porque ¿qué es un alma sin su cuerpo? ¿qué es una persona sin su gente? Los padres son parte de nuestro pasado, los hermanos nuestro presente y los hijos nuestro futuro. La salvación que Cristo nos ofrece es integral, afecta nuestro cuerpo y alma, redime nuestro pasado, nos da un propósito para vivir el presente y nos da esperanza para el futuro.

Bienvenido a mi familia

Decir que el modelo tradicional de familia está siendo atacado, sería quizás en lo único en lo que los distintos grupos cristianos estarían de acuerdo.  Pero muy a menudo pensamos en esta familia desde una perspectiva reducida, la familia nuclear. ¿Y si pensamos en la familia como el conjunto de todos los que han puesto su fe en Cristo? ¿Qué futuro le espera a esta familia?

A la hora de “rescatar” mujeres de la prostitución tan importante es proveer un lugar físico que transmita seguridad, como tener una comunidad lista para abrazar e integrar a este nuevo miembro.  Igual que ninguna madre pensaría que es una buena idea decorar una habitación para su bebé, y visitarlo una o dos veces por semana, tampoco estas mujeres tienen opción de sobrevivir solas.  Cuando llegan a una casa/refugio pasan de estar las 24 horas del día rodeadas de gente a la más completa soledad.  En primer lugar, nosotros necesitamos ser una comunidad sin fingimiento, necesitamos ser uno, entonces podemos presentarnos como una comunidad alternativa a la comunidad a la que ellas están renunciando. Físicamente recibimos a una sola persona, pero en su mochila invisible están todos aquellos que dependen de ella. Ella viene con responsabilidades familiares urgentes que no le dan tregua.  Ella nunca deja de ser parte de su comunidad.

La misión de la iglesia debe ser entendida como un grupo de personas muy dispares que en unidad (no uniformidad) trabajan para invitar a extraños a convertirse en familia y vivir vidas abundantes. Estos extraños son la llave para otras “bendiciones colaterales”, esas que no nos competen directamente pero no podemos ignorar porque forman parte de un todo.  

Cada miembro tiene sus propios procesos y sus tiempos.  No todos estamos listos para lo mismo al mismo tiempo. De ahí la necesidad de evitar la uniformidad.  De ahí la necesidad de estar atentos y aprovechar las oportunidades presentes, porque el futuro no está garantizado.

Dime con quién andas, y te diré quién eres.

Pero si tienes hambre, come, esto es el desierto, nadie lo sabrá.

Ayer “tropecé”con una serie de estudios sobre Israel en la época de Jesús, Following the Messiah (disponible en Rightnow Media). En el tercer capítulo, los presentadores viajan al desierto de Judea (oeste de En Gadi) después de ir a un par de lugares en el norte del río Jordán especulando sobre dónde Jesús pudo haber sido bautizado. (Sí, especulando, ya se sabe que la arqueología y en especial la bíblica no es una ciencia exacta)

El bautismo de Jesús fue una especie de puesta de largo. La Trinidad coincide en la tierra por un breve instante. ¿Quién necesita cartas de recomendación después de algo así? Eso es empezar tu carrera/ministerio con un ¡bang! Aunque la Trinidad pudo haber elegido un lugar con más glamour… sería parte del propósito. Después de semejante validación divina yo hubiera ido directamente a Jerusalén, hubiera entrado en la casa del sumo sacerdote y le hubiera dicho: “querido, te acabas de perder la epifanía de tu vida, pero como nunca estás donde debes estar… solo vine a decirte que quedas relegado de tu puesto con suspensión de salario hasta nueva orden. ¡¡Tschüssy/bye/sayonara!!”. Pero el Mesías estaba enfocado al 100 % en su papel de Cordero en lugar de afirmar su posición en la sociedad. Sería parte del propósito.

El desierto. La mayoría de occidentales imaginan el desierto como el Sáhara, un interminable mar de dunas. Pero el desierto de Judea es más como Andalucía, en realidad tengo en mente Almería. Montañas, rocas y polvo, tal vez cabras y algún matorral que no llega ni a las rodillas. “Convierte estas piedras es pan” dijo Satanás. Con la glucosa baja, deshidratado, muerto de frío por las noches, calcinado durante el día y sin nadie con quien hablar, la idea de comer era más que apetecible. Pero lo que Satanás en realidad sugiere es: 1. Sufres porque quieres, porque tienes el poder para no estar en esta situación. 2. Es sólo pan. ¿Qué hay de malo en comer pan? No es nada inmundo, solo es pan. 3. Comer no es un acto inmoral, es una necesidad básica. No es como ir de vacaciones, si no te vas de vacaciones no pasa nada, pero si no comes… además los humanos no necesitan a un Mesías muerto. 4. Estás en el desierto, nadie te está viendo. Nadie lo sabrá. La necesidad física de Jesús en ese momento es obvia, y Satanás decide empezar por allí, porque ya se sabe, la carne es débil. ¡ah! ¡Pero eso sí! Lo que se hubiera deleitado el acusador en recordarle al Padre el que Cordero que pretendía sacrificar no era perfecto y que su sacrificio sería inútil.

Satanás tienta desde su egoísmo, desde su desde de destrozar el plan de salvación. Lo que él quiere es ganar. Jesús antepone sus necesidades incluso las físicas, porque tiene un propósito claro: presentarse como el Cordero sin mancha para salvar a tantos como sea posible, aunque eso implique pasar un poco de hambre. El ya ganó de acuerdo a su propósito

Nadie tiene por qué saberlo, es para suplir una necesidad básica. El mundo sólo ve lo que se ve a través de mi webcam, total, no hago daño a nadie… “y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.”

Una navidad necesaria

No creo que sea capaz de añadir un calificativo original a este 2020. Todo está dicho. Todos de alguna forma hemos expresado nuestro sentir sobre esta pandemia: los sentimientos varían entre la incredulidad, hartazgo, desesperación, resignación, dolor, miedo… y por eso este año la navidad es más necesaria que nunca.

Como yo lo veo , la pandemia ha sido esa lámpara que se enciende en el sótano y nos deja ver lo que en realidad hay allí abajo. Ha quedado claro que no estamos preparados. Toda nuestra tecnología no nos protege de pequeñas y peligrosas formas de vida. De repente descubrimos que nuestros sistemas de salud están maniatados. Vivimos una ilusión que nos hace creer que somos independientes, pero dependemos unos de los otros más que nunca (y la verdad es que da miedito saber que dependemos de personas al otro lado del mundo a las que nunca conoceremos). De repente todas las relaciones de nuestro círculos parecen importantes y nos cuesta descartar lo no esencial. Algunos se dieron cuenta, tal vez por primera vez, de que nuestra sociedad está lejos de ser igualitaria y justa. De repente echamos de menos lo que no se puede comprar con dinero: paz, libertad, amor.

“Porque un hijo nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro, y llamarás su nombre: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.”

En esta año, donde todo ha fallado, necesitamos más que nunca a Dios con nosotros, Emmanuel!! Feliz navidad!!

Los cuervos

Estimado Creador de todo lo que existe:

Queremos agradecerle haber pensado en nosotros para alimentar a su profeta, Elías me parece que se llama. Para nosotros en un honor tener en nuestro territorio a tan notorio siervo, pero como comprenderá, tenemos limitaciones que nos impiden velar por su bienestar, tal y como usted nos lo pide. Sabemos que él tiene algo que ver con esta gran sequía que tantas complicaciones nos trae. Aún así, consideramos cuidadosamente su petición.

En primer lugar la sequía de la región hace más complicada la labor de supervivencia en este medio, ya de por sí hostil. No sabríamos dónde encontrar lo que su humano necesita, en las cantidades que él necesita. Sabe usted que nosotros estamos acostumbrados a la rapiña, pero las cantidades que necesitamos son mucho menores de lo que usted nos pide ahora. El riesgo que corremos es muy grande, algunos de nosotros podríamos perder la vida. Algunos humanos ven en nuestras negras plumas malos presagios y nos tiran piedras. Aunque encontráramos, de forma sobrenatural y sin poner en riesgo nuestro bienestar, lo que él necesita, no tenemos manos para transportar la cantidad de alimento que un macho adulto de su especie necesita para sobrevivir. Algunos reportan que se encuentra de ánimo decaído, afligido, atormentado. Sabe usted que nosotros no hablamos su idioma, por lo que tampoco estamos en condición de brindar apoyo emocional. Tampoco se nos dio una voz dulce y primorosa. Nuestros graznidos están lejos de reflejar la belleza del Creador. Lo último que queremos es irritar a su profeta con nuestra primitiva forma de comunicación. Debido a nuestras muchas limitaciones lamentamos declinar su petición de ayuda.

Con el profundo deseo de que encuentre mejores instrumentos a su servicio,

Asociación de cuervos (proto) cristianos del arroyo de Querit.

Para leer la historia real

https://www.biblegateway.com/passage/?search=1%20Reyes%2017&version=RVR1960

Sabemos como empieza, pero no cómo termina.

Hoy es uno de esos días, no sé como va a terminar. Como muchas de mis estupendas colegas, estoy esperando esos correos electrónicos que me comuniquen que, muy a su pesar, deben cancelar mis clases. Confinamiento suave… actividad no esencial… grupo de riesgo… son palabras que nunca pensé tener que explicar, pero es nuestra realidad.

Ayer unos alumnos me contaron que su empresa va a despedir a la mitad del personal de oficina, y cerrará una planta a unos kilómetros de aquí. El Corona vino a poner el bandeja el despido de miles y es el paraíso de los artífices de la precariedad laboral. El lunes me enteré que una de las escuelas para las que trabajo cierra el próximo marzo… ¿de dónde vendrá nuestro socorro?

Y aunque mi futuro a medio plazo parece seguro no puedo evitar sentir miedo por la esta dirección que está tomando el mundo. Gris, frío, impersonal, solitario, acero, así lo veo.

Pero en medio de este constante goteo de penurias, propias y ajenas, cosas buenas pasan. De repente un mensaje: “el martes… lo tenemos todo planeado. Paso por ti a las 3” nunca he sido fan de las fiestas de cumpleaños, pero estas cabezonas ignoran mis gruñidos. El sol saldrá mañana, el aire de momento sigue siendo gratis, tengo una receta para aprender a hacer “conchitas” (pan dulce), y gente con quien compartirlo, sigo teniendo hobbies y libros que leer. Y aunque todos estemos en un compás de espera, todos tenemos la opción de decidir que haremos con esto que nos toca vivir.

Esa es la pregunta, ¿qué haré con esto que me ha sido dado? 4 semanas queridos, 4 semanas.

P.d. ¿y si este apretón de tuercas nos sirve para materializar nuestros miedos y quejas es algo más productivo?

¿Qué es esto, que él come y bebe con publicanos y con los pecadores?

¿Y si no me aceptan? ¿y si les caigo mal?… Estas eran algunas de las preguntas que me hacía antes de empezar a trabajar con mujeres obligadas a trabajar en la prostitución. Siempre me han dicho que soy seria, incluso creída… ¿y si mi carácter introvertido me descalifica para este tipo de trabajo? Pero Jesús comía con publicanos y pecadores, eso quiere decir que dos personas, aunque estén en polos opuestos espiritualmente, pueden compartir una comida, pero ¿cómo?

¿Quién es este hombre cuya santidad lejos de abrir más una herida, la cura? ¿quién es este hombre cuya perfección no ofende, sino que atrae? ¿quién es este hombre cuyos ojos no acusan, sino sonríen? Si él siendo Dios encarnado pudo, ¿podré yo?

En nuestra ronda de visitas de hoy no creo haber hecho nada especial, ni siquiera diferente, pero hoy por primera vez compartí una comida con una de mis chicas. Es el fin del Ramadán, y estas 3 familias búlgaras se estaban preparando para su gran celebración cuando llegamos con víveres y ropa que nos habían regalado. Comunicarnos más un acto intercambio de información, es un acto de fe y creatividad; 3 mujeres búlgaras y yo intentando hablar en alemán.   Pero con mucha imaginación y paciencia por ambas partes lo logramos. Sobre la mesa tenían unas bolitas de masa con carne dentro, pero ellas ya saben que me gusta el café con una cucharadita de azúcar y leche, así que mi café estaba listo. Mientras mi compañera llegaba, un poco a señas y otro poco en alemán, una de ellas me dio a entender que iba a freír uno de esos bollos para mí. Me sugirieron que lo comiera con sandía, pero como me parecía una combinación poco probable esperé a ver si alguien más lo hacía y sí, la combinación de sabores fue interesante (aunque no lo haría en casa). Cuando Steffi llegó me explicó que el fin del Ramadán es una fiesta tan importante como para nosotros la navidad. La conversación giró en torno a la familia, con su presentación de fotos en el teléfono. Creo que ellas hubieran compartido su comida con cualquiera de nosotras que hubiera ido a dejarles los víveres, pero por alguna razón me tocó a mí.  Tal vez porque soy latina, y la escasez no es algo que he visto sólo en la televisión, tal vez por eso, aprecio mucho que personas sin trabajo compartan con nosotras de lo que les llevamos. Aprecio la confianza de tenernos en su cocina y contarnos los recuerdos bonitos de su pasado y presentarnos, aunque sea por foto, a las personas importantes de su presente.  ¿Será esta una puerta abierta para el futuro?

Como buena latina me comí todo lo que ofrecieron, para que no digan que mi mamá no me educó bien 😉

“Con tal que acabe mi carrera con gozo…” No sé cómo terminaré mi carrera, espero que no se diga de mí que soy una viejita amargada, a la que bautizaron en jugo de limón cuando era niña. Espero no ser una viejita criticona, como si en toda mi vida la sabiduría nunca se hubiera apartado de mí. Espero que mis cuidadores no sientan pesar de tener que verme y escucharme. Si dijeran de mí: “es una viejita bien linda” yo ya me doy por satisfecha, pero acabar con gozo, eso es otro nivel.

“Con tal que acabe mi carrera con gozo y el ministerio que recibí del Señor Jesús.” ¿Como no perder la esperanza cuando en este mundo reina el maligno (y nuestra insensatez)? “El gozo del Señor es mi fortaleza”.

Gozo y no temor. Gozo y no (mucho) las normales quejas de quien camina hacia la salida de su existencia. Gozo y curiosidad, deseo de seguir aprendiendo aunque mi cerebro esté duro como una piedra. Gozo y saber cuando callar y escuchar, requisito indispensable para aprender. Gozo y no juicio, porque nadie me ha contratado como fiscal del reino de los cielos. Gozo y paz, paciencia, benignidad, bondad, fé, mansedumbre y templanza. Siempre he sido ambiciosa. Espero no perder eso.