“Me Fui – REYMAR PERDOMO (y lo volvería a hacer)

Los hay que migran porque sienten que les falta algo, y esperan encontrarlo al otro lado de la frontera.  Otros migran porque se están quedando sin oxígeno. En cualquier caso dejar atrás lo que uno conoce, ama y le da seguridad es toda una aventura.

“Con mi cabeza llena de dudas, pero me fui” y ¿saben qué? Lo volvería a hacer

Tengo ido el corazón

Después de semanas apagando fuegos en diferentes áreas de mi vida, llegué un sábado por la tarde a casa y me acosté un rato.  Mis sueños van de lo surrealista a lo nostálgico en cuestión de segundos. Como todo el mundo, los sueños son una forma que tiene el cerebro de procesar el presente, o me enseñan lo que en realidad está en mi corazón. Esa tarde, me di cuenta de que mi corazón estaba cansado de tanto desasosiego y se me había ido lejos.  Entre dormida y despierta intenté recordar una vez más esa serie de sueños y balbuceé “tengo ido el corazón”.

Una parte de mí está cansada y se fue a la tierra de la que vengo.  Necesitaba ver montañas y volcanes, necesitaba dedicarse a la fotografía por un rato y ver a los seres queridos. Necesitaba volver a buscar a los que ya no están, para comprobar que su partida es real.  Necesitaba hablar con gente diferente, necesitaba sentirme en casa (aunque después de tanto tiempo fuera de casa esa ya no es una opción real, pero en mis sueños todavía es posible). Necesitaba, aunque sea por media hora, una vida más sencilla. Necesitaba un pan con chille relleno sin cebolla y mucha salsa de tomate.  Una parte de mí se había ido, y no me di cuenta.

La parte racional en mí, llamémosla cerebro, dice que estamos bien.  A pesar de los altibajos de la vida, estoy bien.  Hay proyectos de cara al futuro, hay margen de mejora, hay posibilidades de seguir aprendiendo, etc.  Pero la otra parte de mi, llamémosla corazón, pide pausas, pide volver al principio, volver a mis raíces.  Por razones económicas tengo que ignorar esas peticiones, pero por salud mental debería hacerle caso más seguido.  ¡Ay que difícil es el equilibrio entre razón y sentimientos! ¡El eterno dilema de los emigrantes! Algún día, sentimientos y razón, nos volveremos a encontrar, aunque por ahora sólo en mis sueños.

Que Dios (tal vez) te bendiga

Esta frase tan gastada como malentendida inunda las redes sociales. Algunas veces se dice como amuleto, como si Dios bendijera me bendijera más porque un mortal (bien intencionado) así lo desea.   Desear la bendición de Dios no es un cheque en blanco para darle rienda suelta a todos mis (a veces no tan bien intencionados) deseos.  Dios no es una máquina expendedora que vende bendiciones y, si le echas más dinero u oraciones, te bendice más.  Algunas veces la frase se dice como deseando a la otra persona un sentido vago de bienestar (o sea, no sé muy bien que significa pero suena bonito, así que te lo deseo).  Otras veces se dice en un sentido bastante carnal (carnalmente bien intencionado), deseando que Dios conceda lo que tanto he deseado.  Necesitamos con urgencia revisar nuestra teología (esa que todos tenemos aunque no lo sepamos).

  1. Dios. Dios no es una máquina expendedora de bendiciones.  Dios no es una fuerza cósmica impersonal y poco inteligente que se dedica a dar a los mortales lo que desean.  Dios no es sobornable. Tampoco es un humano fluctuante en cuanto a afecto y planes de futuro.  Dios es un Padre que, igual que cualquier padre terrenal e imperfecto, ama a sus hijos independientemente de si ellos se lo piden o no. Dios ama a sus hijos porque está en su naturaleza, porque Dios es amor (1 Jn. 4:7-9). Dios también protege a sus hijos de sus propios deseos, igual que un padre terrenal. O ¿qué padre le daría a su hijo una serpiente cuando pide un pescado? Si nosotros siendo malos damos cosas buenas ¿por qué creemos que Dios no es bueno cuando no obtenemos lo que queremos? (Mt.7:11) La oferta de Dios para los que se atreven a confiar en él son ríos de agua viva en medio de las aflicciones (Jn. 7:38 y Jn. 13:33).  Una vida fácil, donde todos viven felices, comen perdices y tienen todo lo que está de moda, nunca ha sido la promesa de Dios para sus hijos. La promesa de Jesús a sus discípulos fue el Espíritu Santo (el Consolador), pero si todo en esta vida fuera un paseo por el campo ¿para qué entonces mandar a alguien que camine a nuestro lado y nos consuele? (Jn. 15:26).  El gozo del cristiano nace de la comprensión de que somos amados y deseados desde antes de la fundación del mundo (Ef. 1:4) por un Padre sabio (Ro. 16.27) que sostiene todas las cosas (Hb. 1:3) incluyendo nuestro mundo con todos sus sueños y deseos sin filtrar.
  2. Bendiciones. No son una excusa para darle rienda al consumismo desenfrenado y egoísta.  No tienen como fin alimentar nuestro ego.  Podemos alcanzar metas y satisfacer nuestros deseos fruto de nuestro arduo trabajo, pero la bendición de Dios no añade consigo tristeza (Pr. 10:22) y responde a un propósito mayor que mi auto complacencia; se acopla al propósito del Reino (Lc. 11:2).  Benditos son aquellos que anuncian la paz (Ro. 10:15), lo que en estos tiempos no nos vendría mal, necesitamos mensajeros de la paz. Benditos son los obedientes (Dt. 28:2). No hay ningún pasaje en la Biblia que diga que Dios nos bendice con cuentagotas, de a pocos, como reteniendo algo para asegurarse de que vengamos a él para pedirle más.  Somos herederos con Cristo (Ro. 8:15) por lo tanto, si somos de Cristo, vivamos como herederos, confiando en las bendiciones abundantes, suficientes y buenas, así vengan disfrazadas de adversidad. Por último, no culpemos a Dios de retener sus bendiciones si en nuestra vida él está relegado a una esquina, como niño castigado.

Si queremos disfrutar bendiciones, debemos estar dispuestos a pagar el precio.  No podemos tener la leche sin pagar por la vaca.  Si pagamos el precio, Él hará todo lo que ha pensado mucho más abundantemente de lo que pensamos o entendemos (Ef. 3:20).  Si estás dispuesto a la rendición total, entonces que Dios te bendiga conforme a lo que él ha pensado para ti.

Una madre desnaturalizada

“La mitad de todos los niños menores de cinco años en Guatemala tienen un retraso en su crecimiento debido a la desnutrición crónica” Éste es uno de los titulares de hoy publicado hoy en CNN en español. Es como el tiro de gracia en el alma de una nación conmocionada por los escándalos de corrupción.

El gobierno de Guatemala es el claro ejemplo de que un reino dividido contra sí mismo no puede prosperar.  Si unos trabajan y otros roban, si unos tienen más propiedades que descendientes y otros se van a dormir con el estómago vacío, si los buenos, que son mayoría, no pueden contra los malos, que son minoría, estamos condenados a la desesperanza y oscuridad. Intento entender qué (fregados) le pasa por la cabeza a un político al sabotear, tal vez de manera irreversible, el futuro de su propio país. ¿Son capaces de entender las consecuencias reales y a largo plazo de sus acciones? ¿Qué se dicen a sí mismos para engañarse y racionalizar su pecado? ¿Sabrán que está condenando a toda una generación de niños inocentes? y si lo saben ¿cómo cauterizan sus consciencias para que les deje dormir por las noches? ¿Cómo no les puede importar que aquellos que les votaron pasen frío, hambre y estén condenados a un futuro sin esperanza? ¿Es que no oyen sus gemidos por las noches? ¿Es que no se les retuerce el alma al ver a esos niños que lloran sin llorar porque no tienen fuerzas ni para producir lágrimas?  Si la auto proclamada madre de los guatemaltecos, hace lo que ella hizo contra sus hijos adoptivos, que no harán los enemigos de la nación. En tal caso mejor ser huérfano. Y en Honduras las cosas no están mejor.

No me preocupo por lo que no puedo hacer.  Me preocupa lo que sí puedo hacer y todavía no estoy haciendo.  Creo que la educación es la clave para el desarrollo y por eso invierto en educación. Creo que la oración del justo puede mucho y muchas oraciones de muchos justos podrán mucho más.  Creo en la justicia divina, porque la humana me decepcionó hace mucho tiempo.  Invierto lo que tengo, un poco de dinero, un poco de tiempo y un poco de fe, y lo dejo en las manos del Dueño del universo, él sabrá cómo lo utiliza.

Buganvilias, oraciones y políticos corruptos

El próximo sábado cumpliré 18 años de haber volado lejos de ese pedacito de tierra en mi trópico lejano, así que decidí celebrarlo trayendo un poco de primavera a mi sótano.  Siempre he querido tener una buganvilia enorme y un árbol de jacaranda en la entrada de casa.  Lo del árbol de jacaranda va a ser complicado, pero justo encontré una especie de buganvilia bonsái en una floristería en el centro. Haciendo cálculos y rebuscando monedas de los bolsillos de mis chaquetas (porque estamos a final de mes) me dirigí a la floristería, con la esperanza de poder entender las instrucciones de cuidado para la incauta buganvilia, que no sabe que soy una asesina de plantas.

Lamentablemente desde el país de la eterna primavera me han llegado noticias de inestabilidad e indignación, con las acostumbradas salpicaduras (por no decir inundaciones) de corrupción y mentiras en cantidades industriales. Tal vez ese deseo, de que mi gente allá pueda tener todo lo que aquí damos por sentado, es lo que ha detonado este ataque de amor patrio.  Hace 18 años los ataques de melancolía se mitigaban con fotos, cartas y alguna llamada telefónica esporádica. Ahora gracias a Internet es tan fácil como dale al play tantas veces como sea necesario. Ahora es posible leer distintos puntos de vista sobre el mismo problema, incluso se puede participar en manifestaciones de forma virtual.  Internet ha hecho que la voz de los que estamos lejos pueda ser escuchada.  Pero a veces compartir fotos, videos y hashtags no es suficiente.  Sabemos que necesitamos un cambio estructural, necesitamos nacer de nuevo.  Necesitamos la renovación de nuestra mente como país, necesitamos admitir que necesitamos ayuda.  Necesitamos a Dios.  No necesitamos religiosidad, necesitamos nacer de nuevo, necesitamos a Dios.

Mi oración es por aquellos que tienen el poder de hacer algo, para lo hagan.  Mi oración es por la gente buena, para que no se resigne ni se amedrente, ni se cansen de hacer lo bueno.  Mi oración es por los que no pueden hacer nada para cambiar la situación del país, para no pierdan la esperanza.  Mi oración por los que se empeñan en ensuciar el nombre de mi tierra, es que sus corazones sean trastornados y quebrantados, y si se arrepienten, que Dios tenga piedad de ellos, aunque las consecuencias de su voracidad y negligencia las tengamos que sufrir en los años venideros.

Mi oración por mi tierra es que algún día lleguemos a ser verdaderamente libres, soberanos e independientes.