Terapia para haters.

Roberto Bolaño decía que escribir es un ejercicio de masoquismo (1). Bolaño evidentemente no se refería a escribir/esparcir opiniones por las redes sociales. El proceso de escritura, según dicen los que saben de esto, tiene su dosis de infierno, es una convivencia forzosa con la autocrítica, tus miedos e inseguridades, las exigencias de la editorial y las expectativas de tus lectores. Por cada frase que escriben se descartan tres. Un infierno. Por no hablar del famoso bloqueo del escritor. Pero por supuesto, aquellos que comparten sus opiniones con tanto ímpetu (que no dejan de ser eso, sus opiniones, suyas de ellos), no sufren nada de esto. Es más, parece que para ellos es más una necesidad, casi como algo liberador. ¡Qué suerte tienen algunos!

El fin de semana, por primera vez en mucho me tomé un fin de semana para mí, para aprender algo nuevo que no está relacionado con mi trabajo. Tomé un curso de Hand Lettering. No puedo evitarlo, me gusta la simetría, las letras curvadas, gruesas por un lado, más delgaditas por otro, me gusta su aspecto delicado… Lo que por supuesto se no sabía es el proceso de pensar y visualizar el movimiento de la mano antes de empezar a escribir. Casi 4 horas después, porque se empieza dibujando circulitos y palitos, por fin empezamos con las letras. Y al final del primer día por fin pude escribir mi nombre. Me sentía como una niña en la escuela. Qué orgullosa me sentí. Qué básica soy.

Hay que pensar como unir las letras de cada palabra. Cada letra. Una por una. Así que, o escoges bien tus palabras o te pasas un día entero con una frase. Hay que practicar antes de escribir. Hay que poner atención a la velocidad de la pluma, saber donde hacer pausas, dónde ejercer presión y dónde soltar. Conviene tener buena ortografía, si no… Dicen que con el tiempo se vuelve un ejercicio automático, pero ese día está lejano para mí. Pensé en lo fácil que es ahora escribir, con dos pulgares basta, y si te equivocas, borras, no hay que tirar todo el manuscrito. No gastas papel. No gastas tinta. Es «gratis». Es fácil.

Instagram nos hace creer que somos fotógrafos, sus maravillosos filtros son a prueba de tontos. Tweeter sugiere que tenemos algo que decir, solo hace falta un poco de pasión, y como decían los antiguos, saber juntar las letras. Pero si comentar o compartir algo fuera tan trabajoso como el Hand Lettering, más de uno lo pensaría. Pocos los harían, estoy segura.

Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar o escribir y tardo para airarse.

(1) La ventana de los libros, Cadena Ser. 13.06.2022.

Este post fue incubado 4 días. Un infierno.

Las conclusiones de los jueves: el filtro.

Uno de los efectos colaterales de «facilitar» un grupo de estudio bíblico compuesto por entes pensantes diametralmente opuestos a mi círculo natural, es que tienes que replantearte algunas cosas. ¿Y si no todos comparten mi línea de interpretación? O lo que es «peor» ¿y si ellos tienen argumentos válidos que apoyen otro punto de vista? Por ejemplo hablando sobre los dones espirituales, las palabras de sabiduría (1 Corintios 12). ¿son un don permanente o puede ser intermitente o incluso temporal? Si es algo permanente, ¿una persona hablará siempre con sabiduría independientemente de su estado físico, emocional y espiritual?

A todo esto se suma el «problema» del amor (1 Corintios 13). Esas palabras de sabiduría ¿han pasado el filtro de paciencia, amabilidad, libre de envidia, jactancia y orgullo; busca la honra de la otra persona, no son palabras egoístas, ni nacen de un enojo o de una lista de resentimiento, son palabras que se complacen en el bienestar y la verdad, buscan proteger al otro, están llenas de esperanza y perseverancia?

Cap. 12 es el Espíritu Santo quien equipa a las personas para edificar la iglesia. Un solo Espíritu que capacita a muchas personas para muchas tareas diferentes pero extremadamente importantes. Conclusión: nos necesitamos unos a otros.
Cap. 13. Los dones son geniales PERO lo que los creyentes deben dominar es el amor. Sin amor los dones son excusas para aparentar.

El amor es paciente, el amor es amable. No tiene envidia, no se jacta, no es orgulloso. No deshonra a los demás, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda registro de los agravios. El amor no se complace en el mal, sino que se alegra con la verdad. Siempre protege, siempre confía, siempre espera, siempre persevera.
El amor nunca falla.

Nuestra verdadera motivación para hacer lo que hacemos marca la diferencia en el resultado: bendecir, edificar a otros o hacer un ruido desagradable (v.1)
Conclusión: solo el amor logra resultados óptimos.

Si…


Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor
la pierden y te culpan a ti.
Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero también toleras que tengan dudas.

Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no incurres en el odio.
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre,
y tratar a esos dos impostores de la misma manera.

Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
tergiversada por villanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.

Si puedes apilar todas tus ganancias
y arriesgarlas a una sola jugada;
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.

Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,
a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados,
y así resistir cuando ya no te queda nada
salvo la Voluntad, que les dice: «¡Resistid!».

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
O caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos pueden contar contigo, pero ninguno en exceso.

Si puedes llenar el implacable minuto,
con sesenta segundos de diligente labor
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y —lo que es más—: ¡serás un Hombre, hijo mío!

Rudyard Kipling, 1895 (original «If-«)

La mudanza de la magnolia

El fuego cruzado de dos personas me agarró con los sentidos aturdidos. Conseguí 5 minutos de silencio físico, pero solo fue la paz que antecede a la tormenta. Al intentar hacer un llamado a la paz, salí trasquilada.

Parte de ser líder implica verificar que todos están bien, incluso los espectadores . Otra parte de ser líder es no dejar que las cosas se arreglen solas, hay que hablar, no dejarse nada en el tintero. 24 horas después resulta todo fue nada. Pero ya es demasiado tarde para mí. Las sombras de las dudas han estado allí desde el principio se materializaron, tienen nombre y apellidos.

24 horas después una llamada provoca la respuesta automática «si tan solo las cosas se hubieran analizado con más cuidado y realismo» pero llego entre 6 y 25 años tarde a esa conclusión. No depende de mí, nunca dependió de mí. ¿Y ahora?

No puedo evitar que la gente se enoje, no puedo evitar los malos entendidos, no puedo evitar que se tomen decisiones, desde mi punto de vista, poco acertadas, no puedo hacer que la gente quiera o no quiera hacer algo. Simplemente no puedo. No pude evitar que el pequeño árbol de magnolias frente a mi puerta haya desaparecido. La nevada de hace unas semanas quemó las primeras flores, pero no era como para cortar el árbol. El destino de ese pobre arbolito es otra de las muchas cosas que nunca han estado en mis manos. Lo siento por ella.

Cuando miro por las ventanas del salón solo veo una puerta y más ventanas, veo un seto que todavía no tiene muchas hojas, creo que no sabe que estamos en primavera. Esperando ver las ventanas de siempre hoy vi un punto de color fusia. Mis ventanas no están muy limpias pero el color fusia no viene de las huellas que dejan las gotas de lluvia. La pequeña magnolia no fue cortada, simplemente se mudó, la mudaron en realidad. Está donde la puedo ver, incluso desde mi habitación. Es una habitación con vistas a la magnolia. Si lo hicieron a propósito, no lo sé. El destino de ese pobre arbolito es otra de las muchas cosas que nunca han estado en mis manos. Me alegro por ella.

La tierra prometida también tiene desiertos.

La tierra que Dios prometió a los hijos de Jacob tenía desiertos, literal. La tierra que fluía leche y miel era buena pero tenía desierto. Es buena Y tiene desierto. La generosidad de Dios no es incompatible con la aridez del terreno.

El desierto, ese lugar donde el silencio es angustioso, el sol absorbe la esperanza y no hay descanso para los pies cansados. Metáfora perfecta de algunas épocas de la vida en las que no pasa nada y pasa de todo. De esas etapas en las que esperas que detrás de la siguiente colina se divise algo de vegetación. ¿Puede un desierto ser una muestra de amor del Padre celestial? O tal vez sea una invitación personal a conocer el lado más indomable del León de Judá.

«Todo lo que Jehová quiere, lo hace,
En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.» Salmo 135:6

C. S. Lewis lo sabía bien.

«-Si hubiera alguien que se presente ante Aslan y no le tiemblen las rodillas, o es el más valiente de todos o el más tonto».

-«Entonces, ¿es seguro?» Preguntó Lucy

-«¿Seguro?» Dijo el señor Castor; «¿no has escuchado lo que la señora Castor acaba de decir? ¿Quién dijo seguro? Por supuesto que no es seguro, pero él es bueno. Él es el rey». Crónicas de Narnia, el león, la bruja y el armario.

Es bueno e indomable. Es bueno e imprescindible. Es bueno y tiene su propia agenda. Es bueno y poderoso, no sólo para darnos lo que pedimos sino para quitar todo lo que está de más. Es bueno y nos promete el paraíso, es bueno y nos lleva al desierto. Es bueno y nos acepta como somos, es bueno y no nos deja como estamos. Es bueno.

Un elefante en el pecho

Hace mucho leí lo que para mí es la mejor descripción sobre la depresión: sentir que tienes un elefante sentado en el pecho. La DW en español tiene documental sobre la depresión titulado «Cansancio de vivir». Yo lo veo más bien como una nube, una sola, con diferentes tonos de gris, desde el gris marengo hasta el gris tornado. Esta nube flota sobre la cabeza de su humano, de modo que si este levanta la mirada al cielo ve su nube, y depende del color de su nube así interpreta su entorno. Si la nube está de un gris claro, entonces se puede intuir el sol; si la nube está oscura, tipo «está a punto de caer un señor aguacero en país tropical», solo queda resignarse y no hay sol en el universo que nos convenza de lo contrario. Hay nubes y nubes. Cómo tenía que ser la nube de Verónica Forqué, la actriz española a la que encontraron muerta en su casa, para que decidiera marcharse antes de tiempo. Cómo tenía que ser su nube para que aceptara participar en un reality show sabiendo que no estaba bien. El instinto de conservación normalmente dice «escóndete», no «exponte».

Entre rotos nos detectamos y nos entendemos unos a otros. Dios los crea y el diablo los junta. Pero los odiadores (haters)… ¿de dónde salen? ¿Hundir por el placer de hundir? ¿Qué virtud hay en ello? (efectivamente, un poco de estoicismo) ¿Habrá algún tratamiento para dejar de opinar con tanto ímpetu? (¿Algo de filosofía estoica?) ¿Y para dejar de mirar al mundo a través del color de la nube sobre mi cabeza? ¿Y para las ganas de dejar de luchar?

Mientras tanto… Mientras tanto
Gocemos mientras tanto
Gastemos los pulmones en la ducha
Cantando desafinados (Tommy Torres)

Feliz Navidad, o lo que sea

Gracias Angie

Digamos que hay dos tipos de presidentes/políticos: con los que me tomaría un café y con los que no. En realidad hay dos tipos de personas en el mundo, a los que invitaría a un café y todos los demás.

No se trata (para nada!) de afiliación política, marcadores socioculturales elevados, ni siquiera de si pensamos igual (porque ni yo estoy de acuerdo conmigo misma a veces). A mi edad sé que no hay justo, ni aún uno, no hay quien busque a Dios, no hay quien haga todo bien (Ro. 3) y no hay quien haga todo mal. La perfección no es de los humanos. Solo existen los ídolos con pies de barro.
Presidentes en mi haber:
Ríos Montt
Mejía Victores
Cerezo
Serrano Elías (lo vi una vez, mejor dicho a sus guardaespaldas)
Espina (lo vi en la iglesia varias veces)
de León Carpio (lo vi en un aeropuerto)
Arzú Irigoyen. – Aznar
Portillo – Aznar
Berger – Zapatero
Rajoy
Merkel

Guatemala: 7 presidentes en de 15 años (hasta Arzú)
España: 3 presidentes en 12 años
Alemania: 1 canciller en 9 años (ella lleva 16 en el cargo, yo llegué a sus dominios hace 9)
Definitivamente me tomaría un café con ella, le diría que se relaje porque lo hecho, hecho está. Intentaría no sugerir un par de reformas que tengo en mente, pero no puedo prometer manter la boca cerrada. Me interesa saber qué la mantuvo en el cargo cuando le dieron ganas de salir corriendo. Le preguntaría como se mentalizaba antes de una reunión con un oponente, ese maravilloso arte de hablarcon quienes piensan diferentes sin arrancarnos la piel a tiras (tal vez tiene alguna play list para antes y después). Qué la levantó cuando se dio cuenta que se equivocó. A ningún presidente he oído pedir disculpas en público, solo a ella.
Que sus últimas horas en el Bundestag sean dignas de ser recordadas.

Orad por Alemania, rogad por ella, especialmente los que vivimos en Europa, porque en su paz tendréis vosotros paz. (Jr. 19:7)