Una explicación necesaria

Algunas veces todo está tan claro en mi mente que pienso que es igual de claro para todos. Sé lo que estáis pensando, …¿cómo puede ser maestra? Debe ser uno de los muchos misterios de la vida.

Sigo trabajando como maestra “independiente”. Independiente significa que trabajo en 4 escuelas de idiomas. Supongo que prefiero morir de hambre antes que meterme 8 horas en una oficina. A vencer o a morir, supongo…
Lo único que ha cambiado es que acepté el puesto de “Head Trainer” (puesto para el que apliqué informalmente hace un par de años, e informalmente me rechazaron). Es un puesto temporal, las condiciones del contrato son las mismas, es un contrato por horas, o sea, no tengo el sueldo asegurado, pero acepté porque me pareció interesante. Con más de 5 mil horas de clase a mis espaldas, creo que he aprendido a hacer mi trabajo y tal vez alguien pueda beneficiarse de esa experiencia. También acepté porque como mentora me permitirá aprender de otros colegas. Y quién sabe si esta puerta me lleve a otra.

Hace un par de años estaba en la posición de decir cuándo quería trabajar, pero perdí ese privilegio el año pasado y tuve que aceptar todo, sacrificando algo muy querido para mí: los estudios bíblicos de los martes por la mañana. Hoy, gracias a esas horas semanales extra leyendo cvs y quejas de alumnos, he podido regresar. ¡Cómo echaba de menos estar allí!

Siempre he creído firmemente en la soberanía de Dios. Sé que esta etapa es la preparación para algo más. Mientras tanto estudiemos Santiago. 20190115_090920.jpg

Anuncios

Regalos de navidad

Este año he recibido 4 papá Noel de chocolate, 2 paquetes de galletas, 1 bizcocho, 2 tarjetas regalo en cafeterías, un termo de café, decoración para el árbol de navidad (no tengo uno, así que decoré mi buganvilia con luces y ángeles de navidad), una vela, una caja de mandarinas… parece que les caigo bien 🙂

Moraleja: la gratitud puede hacer que una persona cansada y escéptica recobre fuerzas y siga adelante.

Un día especial

Si tuviera que definir este año en una palabra diría “incertidumbre”. Ha sido un año de paz tensa. Empecé el año con la noticia de que perdería un tercio de mis ingresos durante el primer trimestre, situación que se alargó al resto del año. No soy una persona de naturaleza proactiva pero tenía que hacer algo y durante meses toqué puertas que no se abrieron. Una y otra vez recibí ese email que empieza más o menos así: “muchas gracias por si interés en nuestra empresa pero no podemos elegirla…” (así suena la traducción literal). La pregunta que sonaba en mi cabeza cada vez con más amargura era ¿de qué sirve ser buena en lo que haces, hacer que todos estén contentos con tu trabajo, seguir tu formación como maestra, si al final no puedes pagar tus cosas? En Julio exploté, decidí que era dejaría de ser una ilusa con sueños y viviría una vida de bajo perfil. Buscaría algo que pagara las facturas, y me sentaría a esperar el día de mi muerte. (Le di gracias a Dios por vivir sola, el nivel de frustración que se respiraba en mi sótano era tóxico hasta para mis plantas, cualquier ser humano habría salido corriendo)

Estaba estancada, estaba claro. Pero también soy olvidadiza, y eso es perfecto, porque muy menudo se me olvida que me siento frustrada y estancada. Se me olvida debo ser realista y que no debo esperar lo mejor, hasta que me toca apagar algún fuego y vuelta a empezar. Pasar por este ciclo dos o más veces al mes durante un año es agotador, y así es como me siento, agotada. Pero a veces también se me olvida que estoy agotada.

En Julio me invitaron a trabajar con una ong, como voluntaria, por supuesto. Empecé el proceso de preparación sabiendo que era lo correcto aunque siempre con una excusa en mente por si tenía que emprender la retirada. En octubre, cuando estaba a punto de empezar, pensé posponer la fecha de inicio hasta que lograra algo más de estabilidad. Un domingo, y de una forma muy extraña pero evidente, un pensamiento se instaló en mi cabeza: “si vas a esperar a que tu vida sea perfecta para hacer lo correcto, nunca harás nada”. Soy el tipo de persona que no huye de lo nuevo, me meto en líos por eso, pero esta vez era algo mucho más demandante. Más o menos al mismo tiempo una de las escuelas donde trabajo me ofreció un puesto (temporal) en recursos humanos. Precisamente esa oferta vino cuando empezaba a descubrir ese mundillo. Me pareció interesante, parece que es un camino que lleva a “algo más”, ese “algo más” que no termina de llegar y tampoco sé que aspecto tiene. No sé si es fé o estupidez, el tiempo lo dirá.

Hoy por fin firmé el contrato para esa sustitución que me obliga a mejorar mi alemán. Desde hoy soy voluntaria oficial de esta ong, formo parte de un equipo y soy el punto exótico que habla español. Hoy terminé de pagarle al César lo que es suyo. Hoy, después de mucho tiempo, puedo volver a invertir en mí misma y aprender cosas nuevas y necesarias. No es un deseo, es una realidad. Hoy ha sido un buen día.

¿Qué pasará en el 2019? No lo sé, gracias a Dios no estoy en el comité organizador. Pero mi Padre celestial sí.

Al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios. A él sea la gloria por los siglos de los siglos.

Molesta

Fue casi como un bofetón. Después de tres años viniendo fielmente a clase, me saca del aula para decirme que ya no vendrá más, pero que no debo preocuparme, que no es mi culpa. (¡Por supuesto que lo es!).

Hace un par de meses, celebrando el final del curso con el resto del grupo, casi promete amistad eterna y ahora me dice que el grupo ha cambiado y que él se va.

En general me cuesta mucho adaptarme a los cambios. No los asimilo bien. Si algo funciona bien no me gusta que me cambien las cosas. Siempre he creído que esa molestia o tristeza que siento es porque soy de estructuras fijas para algunas cosas. Y es cierto, pero hoy me di cuenta de algo más. Un alumno en una empresa se pasó por clase para despedirse. Se marcha de la empresa. (Perder 3 alumnos en dos días es un pésimo récord, aunque no soy para nada responsable de la marcha de este último). Me di cuenta de que echaría de menos su estilo estructurado a la hora de opinar. Pero también echaría de menos el estilo conciliador del chico de al lado si se marchara. Echaría de menos el enfoque pragmático del otro. Echaría de menos a esos chiquitos de 20 años y sus historias locas sobre influencers, youtubers y discotecas. La suma de todos ellos es lo que hace la mezcla perfecta. Es una lástima que sus jefes no sepan ni sus nombres.

Dar clases a adultos es como beber un cóctel. (Nunca he bebido uno pero supongo que será algo así). Cada persona en el grupo es un ingrediente. Hay ingredientes que es mejor no mezclar. De algunos necesitas más y de los más intensos un poco menos. El cóctel perfecto se obtiene mezclando las dosis correctas de la gente adecuada. Darle clase a un grupo bien “mezclado” es un subidón para el maestro. Hay otros que los tomas como medicina, rapidito y sin rechistar.

Volviendo al desertor original, debo reconocer que el supo ver enseguida algo que yo tardé semanas en captar: la mezcla de ese cóctel había cambiado. Ya no funcionaba para él. Se marchó llevándose a los que pensaban como él. Así como aterrizó un día en mi clase, rodeado de su séquito, así se marchó.

Mi tarea: crear la receta para este nuevo grupo, huérfano ahora de macho alfa.

El primer poema

Quizás fue el primer poema en la historia de la humanidad.  Cómo en todo poema que se precie hay amor, belleza, dudas, vergüenza, celos, muerte, esperanza… y todo lo que adorna la existencia humana.  Este poema fue escrito por un hombre bastante mayor para un pueblo que sólo conocía la esclavitud y daba sus primeros pasos hacia la libertad.

¿Por qué Moisés no se explayó un poco más y nos dio datos científicos sobre la creación? Necesitamos información sobre los métodos, estrategias, materiales, procesos… ¿no? Pues no.  Como maestra de idiomas sé que la rima en un gran aliado del aprendizaje.  Las reglas gramaticales se olvidan, pero la rima hace que algo nos suene bien o mal aunque no sepamos por qué.  Un poema era la herramienta perfecta para que este pueblo de ex esclavos recordara los orígenes de la humanidad.

Desde hace tiempo quería empezar a escribir series en lugar de posts aleatorios.  Pensé en escribir una serie sobre Jesús y las mujeres pero al final me decidí por ésta: Génesis 1-11. (La serie de las mujeres se queda en el tintero, tal vez la idea necesita madurar).  En estos 11 capítulos, que en realidad son un poema hay conceptos que me parecen clave para entender el resto de la Biblia. El primero es la bondad de Dios en contraste con la maldad humana.

El capítulo 1 deja muy claro (porque lo repite 7 veces) que todo lo que Dios creó era bueno. Absolutamente todo era bueno. Adán y Eva disfrutaron esa bondad durante algún tiempo, tenían trabajo, no tenían necesidades de ningún tipo, vivían sin estrés, sin enfermedades, sin peleas entre ellos, pero empezaron a dudar.  “¿Y si es cierto lo que dice la serpiente y Dios me está negando algo “bueno”?”. Los seres humanos confundimos lo que es bueno con lo que en realidad deseamos. Me gustan las bebidas azucaradas, sé que no son buenas para mi salud, pero siempre encuentro “justificaciones” para beberlas. Si algo me gusta y me hace “feliz” ergo, es bueno. La bondad de Dios repercute en el bien común, no en la satisfacción egoísta de unos pocos. La bondad de Dios comparte, no acapara. La bondad de Dios genera vida, no la quita.

Capítulos 1 y 2 de Génesis, Dios derrocha bondad, lo comparte todo, lo da todo. Capítulo 3, Adán y Eva piensan: “¿En serio? yo creo que hay algo más que me estás negando y eso podría hacer mi vida realmente perfecta” “¿Y si lo que me estoy perdiendo es lo que me puede satisfacer y hacer realmente feliz?”.  El creador contraataca con bondad inmerecida y promete que uno de los descendientes de Eva herirá a la serpiente y solucionará en problema del pecado. En los capítulos 6 al 10 la maldad de los seres humanos llega a límites intolerables por lo que Dios decide empezar de nuevo y en su bondad no destruye a toda la humanidad y promete no volver a castigar la tierra con otro diluvio.  En el capítulo 6 los hombre se vuelven a levantar en orgullo mirando hacia el cielo, porque tienen la tecnología que les permitirá alcanzar la gloria y ser inmortales: el ladrillo. La bondad de Dios lo lleva a esparcirlos por su propio bien. (¿ladrillos? ¿en serio? con eso no vamos a llegar muy lejos. Sondas espaciales. con eso sí que vamos a llegar lejos).  El capítulo 12 termina con Abram.  El plan de salvación está en marcha, eso sí que es bondad.

Leí hace poco una cita atribuida al cómico Jim Carey: “Espero que todos puedan volverse ricos y famosos y obtener todo lo que soñaron, para que se den cuenta (de) que esa nunca será la respuesta”.

“¿Qué otro Dios hay como tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su pueblo? Tú no guardas el enojo todo el tiempo, porque te deleitas en la misericordia.” Miqueas 7:18

Ellas

Acaba de salir de regreso a casa.  Es el despiste personificado, pero nada dice más “tu amistad es importante para mí” que conducir 700 kms para poder echar unas risas juntas.  Sin contar a mi familia, ella es la que más ha venido a casa.

Mi trabajo está en el aire, mi apartamento está en aire, todo es incierto. Pero esta visita de exactamente 24 horas me recordó algo: lo que tengo no se puede comprar con dinero.

Tengo 2  tesoros que se plantan en mi casa a las 11 de la noche cuando siento que la ansiedad me aplasta contra la pared. Ríen a todo pulmón y la buena comida está asegurada.  Otros dos tesoros cruzan el océano tantas veces como pueden para pasar madrugadas hablando de los “últimos acontecimientos”.  Antes de irse se aseguran de dejar suficiente comida en mi alacena porque saben que ir a supermercado es a veces un lujo.  Otro tesoro es tan fan de mi “trabajo” que creo que inconscientemente ha transmitido esto a sus hijas y ahora ellas piensan que soy “súper cool”.  No me saludan porque son muy tímidas, pero me hacen dibujos.  Otro de mis tesoros me da las llaves de su casa para que salga y entre cuando quiera. Y a pesar de haber estado allí varias veces sabe que olvido el número de su portal y me lo manda en un mensaje. Nadie con el corazón tan tierno como ella.  Las hay que cocinan y organizan fiestas sorpresa, las hay que aparecen una vez al año, por mi cumpleaños.  No se olvidan de traer un regalo aunque yo no les he haya dado uno en años.  Las hay que después de años de silencio reaparecen dispuestas a horas de pura cháchara.  En realidad nunca se han ido, sólo han estado en silencio.  Las hay con proyectos “locos”, de ellas hay mucho que aprender.  Las hay que me entienden a la perfección, las hay que no, pero se esfuerzan por hacerlo.

Mis tesoros vienen en todas las tallas, colores, edades y profesiones. No nos unen lazos sanguíneos, nos une la amistad.  Quizás también algo de afinidad, una misma fe, la necesidad de animarnos y el deber de ser sinceras.  Ellas enriquecen mi vida.

“… no hace falta dar sus nombres y apellidos, porque ellos mismos ya se dan por aludidos.”  Marcos Vidal, Mi regalo.