La mudanza de la magnolia

El fuego cruzado de dos personas me agarró con los sentidos aturdidos. Conseguí 5 minutos de silencio físico, pero solo fue la paz que antecede a la tormenta. Al intentar hacer un llamado a la paz, salí trasquilada.

Parte de ser líder implica verificar que todos están bien, incluso los espectadores . Otra parte de ser líder es no dejar que las cosas se arreglen solas, hay que hablar, no dejarse nada en el tintero. 24 horas después resulta todo fue nada. Pero ya es demasiado tarde para mí. Las sombras de las dudas han estado allí desde el principio se materializaron, tienen nombre y apellidos.

24 horas después una llamada provoca la respuesta automática «si tan solo las cosas se hubieran analizado con más cuidado y realismo» pero llego entre 6 y 25 años tarde a esa conclusión. No depende de mí, nunca dependió de mí. ¿Y ahora?

No puedo evitar que la gente se enoje, no puedo evitar los malos entendidos, no puedo evitar que se tomen decisiones, desde mi punto de vista, poco acertadas, no puedo hacer que la gente quiera o no quiera hacer algo. Simplemente no puedo. No pude evitar que el pequeño árbol de magnolias frente a mi puerta haya desaparecido. La nevada de hace unas semanas quemó las primeras flores, pero no era como para cortar el árbol. El destino de ese pobre arbolito es otra de las muchas cosas que nunca han estado en mis manos. Lo siento por ella.

Cuando miro por las ventanas del salón solo veo una puerta y más ventanas, veo un seto que todavía no tiene muchas hojas, creo que no sabe que estamos en primavera. Esperando ver las ventanas de siempre hoy vi un punto de color fusia. Mis ventanas no están muy limpias pero el color fusia no viene de las huellas que dejan las gotas de lluvia. La pequeña magnolia no fue cortada, simplemente se mudó, la mudaron en realidad. Está donde la puedo ver, incluso desde mi habitación. Es una habitación con vistas a la magnolia. Si lo hicieron a propósito, no lo sé. El destino de ese pobre arbolito es otra de las muchas cosas que nunca han estado en mis manos. Me alegro por ella.

La tarea de la semana

Si estuvieran en una de mis clases de español como lengua extranjera, esta sería la tarea de esta semana.

Chica A es alemana. 25 años, hija de granjeros, amable, servicial, solidaria, lleva la organización en las venas. Está terminando de escribir su tesis de maestría y mandando solicitudes de empleo, aunque de momento sin mucho éxito. Pero estoy segura que tarde o temprano encontrará algo que la motive.

Chica B es mexicana. 30 años, licenciada en psicología, vive en el sur de México (tradicionalmente más pobre que el centro y norte del país, de mayoría indígena). Su padre es pastor y conferencista respetado en la región. Hace unos pocos años decidió abrir una tienda virtual de artesanías (bolsos, complementos, decoración). El propósito era entre otros, trabajar y dar valor al trabajo de las artesanas de su área. Su padre la ayudó en la estrategia de marketing: usando sus redes sociales para dar a conocer el negocio de su hija.  Su madre estuvo involucrada en todo (ahora la madre tiene su propio proyecto…).  Hace unos meses empezaron a hacer envíos a todo el mundo y este año empezaron con su equipo de trabajo, un proyecto de reciclaje de ropa. Su proyecto paralelo se convirtió en su actividad principal, y la psicología clínica en una actividad secundaria.

 

Atrás quedaron los tiempos en los que tener un título era garantía de estabilidad laboral y una jubilación digna (si es que eso en América latina ha sido una realidad). El emprendimiento está en el ADN de Latinoamérica, aunque tal vez no es un emprendimiento meditado sino reaccionario. Las nuevas generaciones se están dando cuenta de que el concepto tradicional de educación y empleo han cambiado, la pandemia solo ha acelerado lo que la precariedad laboral empezó hace algunos años. La relación entre empleado y empleador ya no es hasta que la muerte los separe, sino hasta que encuentre algo más barato.

Daniel Habib, comunicador mexicano, intenta  convencer a los que todavía piensan que el modelo tradicional va a mejorar de que el mundo ha cambiado y necesitan adaptarse. La capacidad de motivar y adaptarse a nuevos escenarios son habilidades quizás más importantes que tener un título.

 

https://youtu.be/vq0owvyIPHk

¿Cómo se entiende el emprendimiento en tu país? ¿Cómo ve tu generación la necesidad de emprender y salir de lo establecido?

«Me Fui – REYMAR PERDOMO (y lo volvería a hacer)

Los hay que migran porque sienten que les falta algo, y esperan encontrarlo al otro lado de la frontera.  Otros migran porque se están quedando sin oxígeno. En cualquier caso dejar atrás lo que uno conoce, ama y le da seguridad es toda una aventura.

«Con mi cabeza llena de dudas, pero me fui» y ¿saben qué? Lo volvería a hacer

Tanto alboroto por un simple tamal…

Una de las cosas que no sabes cuando emigras es que tendrás que enfrentarte a tus propios miedos y complejos. Una de las frases que más me he repetido a mí misma en éstos últimos 6 años es: «no sabía que podía hacer esto» o su variante «nunca pensé que fuera capaz de hacer lo otro».

Y es que cuando emigras y empiezas desde cero lo pierdes todo. Pierdes estatus y conexiones. Eres como un niño que tiene que aprender todo otra vez, cosas como que las botas de invierno deben tener suela gruesa, o que los abrigos mucho mejor si tienen capucha. Aprendes a vestirte, a comer, a comprar, a abrazar o a no abrazar, a hablar, a callar…y también pierdes lo que yo llamo «pertenencia». La pertenencia es ese tejido social que nos dice quienes somos, qué lugar ocupamos y a qué podemos aspirar. La gente no sabe qué esperar de ti, algunos esperan a un semi salvaje con taparrabos, otros, en el mejor de los casos, no esperan nada.

Desde mi punto de vista esto es perfecto. Es la oportunidad perfecta para convertirme en embajadora de los guatemaltecos/latinos que vendrán después. Quiero que el recuerdo que tengan de mí mis jefes, colegas y alumnos sea tan bueno, que si en el futuro conocen a otro guatemalteco le den una oportunidad como me la dieron a mí. Quiero que piensen «una vez conocí a una guatemalteca. Los guatemaltecos son buena gente, trabajadores, profesionales y bien preparados». Tengo la oportunidad de dejar una buena primera impresión, espero que hacerlo bien. (Eso es para mí ser una buena guatemalteca/latina, mi acento mezclado es sólo una anécdota, la prueba tangible de mi hoja de ruta).

¿Y los tamales? De alguna forma he recibido de mi cultura el input de que… las actividades domésticas no son lo mío, especialmente la cocina. Hacer cuchitos, rellenitos o mole es la prueba de que puedo hacer más de lo que mi gente cree que puedo hacer. Esto es algo que nunca hubiera hecho en Guatemala, para qué cocinar si lo puedo comprar, pero la filosofía alemana es totalmente opuesta, ¿por qué lo compras si lo puedes hacer tú misma? Y ahí está el detalle jóvenes, siempre he creído que no podía. Pero vivir en el extranjero me ha demostrado que no soy únicamente lo que mi cultura dice que soy. Si los nativos cara pálida pueden, yo también puedo, y sin pertenecer al 100 % a esta sociedad. ¿Mi superpoder? Soy emigrante.