Mi casa es tu casa (en teoría)

Este es mi intento de explicar a mujeres alemanas y americanas, la importancia de la familia y la sociedad en la cultura latina (Individualismo y Colectivismo) y cómo la clave para ayudar a mujeres en prostitución forzada es ser una comunidad/familia, no sólo parecer que somos amigas, sino serlo de verdad.

Es cuestión de familia  

La palabra “yo” no es tan importante como “nosotros”.  La soledad no sólo es impensable, sino un mal que debe ser evitado.  Todos pertenecemos a un grupo. El grupo ejerce como muro de protección, el grupo marca los límites, el grupo exalta o humilla, provee o quita.  El grupo defiende a sus integrantes, con la vida si hace falta.  La idea de un Jesús solitario no es tan poderosa como un la de un Padre, su Hijo y toda su familia. ¿Qué son las bodas del Cordero sino una gran celebración de familia? Toda la familia.  

Nuestra riqueza no radica en el dinero que tenemos en el banco individualmente, o el dinero que hemos reservado para la jubilación, o en el seguro médico que pagamos todos los meses, nuestra riqueza viene de nuestra gente y los recursos que tenemos y podemos generar entre todos.  Todos conocemos a alguien que conoce a alguien más que nos puede ayudar.  Así tenemos lo que necesitamos.  Un médico, un lugar dónde vivir, un trabajo, información, es una red invisible pero tangible en tiempos de necesidad (y sin necesidad de burocracia). No es un sistema perfecto, es impredecible y poco constante, pero es flexible, es rápido y llega a lugares donde la burocracia no llega.   

¿Por qué nos alegramos tanto cuando conocemos a otro latino? Porque esta persona es la llave a una red nueva de contactos, y lo más importante, ya no estamos solos.  

¿Qué hacen dos alemanes que viven en el extranjero, cuando se conocen? Una asociación 

¿Qué hacen dos latinos que viven en el extranjero, cuando se conocen? Una fiesta.  

Hace un par de días (27.04.21) murió el Teólogo y pensador evangélico René Padilla. Su gran legado al mundo evangélico latinoamericano es su invitación a replantearnos la misión de la iglesia.  Él abogaba por la misión integral de la iglesia, una misión que abarque la totalidad de la persona y su comunidad. Amar como nos gustaría ser amados.  No podemos sólo salvar almas, restaurar corazones, porque ¿qué es un alma sin su cuerpo? ¿qué es una persona sin su gente? Los padres son parte de nuestro pasado, los hermanos nuestro presente y los hijos nuestro futuro. La salvación que Cristo nos ofrece es integral, afecta nuestro cuerpo y alma, redime nuestro pasado, nos da un propósito para vivir el presente y nos da esperanza para el futuro.

Bienvenido a mi familia

Decir que el modelo tradicional de familia está siendo atacado, sería quizás en lo único en lo que los distintos grupos cristianos estarían de acuerdo.  Pero muy a menudo pensamos en esta familia desde una perspectiva reducida, la familia nuclear. ¿Y si pensamos en la familia como el conjunto de todos los que han puesto su fe en Cristo? ¿Qué futuro le espera a esta familia?

A la hora de “rescatar” mujeres de la prostitución tan importante es proveer un lugar físico que transmita seguridad, como tener una comunidad lista para abrazar e integrar a este nuevo miembro.  Igual que ninguna madre pensaría que es una buena idea decorar una habitación para su bebé, y visitarlo una o dos veces por semana, tampoco estas mujeres tienen opción de sobrevivir solas.  Cuando llegan a una casa/refugio pasan de estar las 24 horas del día rodeadas de gente a la más completa soledad.  En primer lugar, nosotros necesitamos ser una comunidad sin fingimiento, necesitamos ser uno, entonces podemos presentarnos como una comunidad alternativa a la comunidad a la que ellas están renunciando. Físicamente recibimos a una sola persona, pero en su mochila invisible están todos aquellos que dependen de ella. Ella viene con responsabilidades familiares urgentes que no le dan tregua.  Ella nunca deja de ser parte de su comunidad.

La misión de la iglesia debe ser entendida como un grupo de personas muy dispares que en unidad (no uniformidad) trabajan para invitar a extraños a convertirse en familia y vivir vidas abundantes. Estos extraños son la llave para otras “bendiciones colaterales”, esas que no nos competen directamente pero no podemos ignorar porque forman parte de un todo.  

Cada miembro tiene sus propios procesos y sus tiempos.  No todos estamos listos para lo mismo al mismo tiempo. De ahí la necesidad de evitar la uniformidad.  De ahí la necesidad de estar atentos y aprovechar las oportunidades presentes, porque el futuro no está garantizado.

Dime con quién andas, y te diré quién eres.

Teología de prostíbulo

“Somos hijas del gran Rey”, “yo oro todos los días para que Dios me proteja y me bendiga en mi trabajo”, “yo escucho a la pastora fulanita”, “yo soy muy devota de la virgen menganita”, “yo juego a la lotería todas las semanas y le pido a Dios que me gane algo para salir de aquí y pueda regresar a casa con suficiente dinero…” “yo necesitaba un trabajo y Dios me abrió esta puerta”.

Estas y otras frases “piadosas ” he escuchado en lugares carentes de moral, de boca de mujeres que se esconden detrás de sonrisas y maquillaje a granel. La prostitución forzada es el resumen de una serie de fallos de instituciones a todos los niveles de la sociedad. Deficiencias (o socavones) a nivel familiar, económico, laboral, gubernamental… y eclesial.

El consumo y venta de teología barata es mortal. La prostitución forzada es un tema muy complejo que no pretendo simplificar. Las razones que llevan a estas mujeres son tan variadas como crueles, pero en mi experiencia el 90 % de las mujeres latinoamericanas dedicadas a este negocio, en algún momento de su vida, asistieron a una iglesia cristiana (católica o evangélica). Y ¿qué aprendieron? Que Dios es un ser necesitado de atención humana, dispuesto a complacer cualquier cosa a cambio de un par de oraciones o pensamientos de vez en cuando. Nadie habló del precio de seguir a Cristo, nadie mencionó nada sobre la santidad. Nadie le dijo a los padres que un hombre de verdad protege a su familia, que un buen padre se preocupa por el bienestar integral de los que viven bajo su techo. Nadie le dijo a los jóvenes varones que ofrecer algo material a cambio de favores sexuales no es correcto, que el cuerpo de una mujer no se puede comprar con smartphones o peinados de peluquería. Nadie le dijo a las madres que el cuerpo de sus hijas es sagrado y que Cristo murió en la cruz para salvar no solo el alma, por el cuerpo también. Nadie le dijo a los tíos y primos que aprovecharse de sus primas o sobrinas no es hacerlas mujeres, ellas son mujeres desde que nacieron y no necesitan probarlo.

Hace 20 años, nadie le dijo a estas mujeres que su valor como seres humanos no reside en su capacidad para satisfacer a desconocidos. Nadie les dijo que es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres o a su familia. Muy pocos tienen el grado de fé de Abraham para dejar lo malo conocido para abrazar al Padre Celestial. No puedo pedirles que dejen lo que tanto les lastima para abrazar lo desconocido, lo sé. Lo que ellas escucharon y creyeron hace 10 o 20 años nos tiene a todos aquí. Me pregunto cuáles serán las consecuencias en 20 años de lo que hoy estamos enseñando.

Sé que la iglesia debería ser una alternativa de unidad y amor, algo tan atractivo como revolucionario que refleje el carácter de su fundado y den ganas de dejarlo todo y ser parte ella. Sé que las condiciones no son las óptimas, pero lo intentamos, porque no hacerlo está mal. Sé que no ser radical tiene consecuencias mortales.

Sé que la luz vino al mundo y los hombres la despreciaron, pero también sé que hay un banquete de boda al que todos están invitados, aunque muchos no lo sepan.

El Dios que amaba a las mujeres.

Trabajar con víctimas de explotación sexual me ha hecho valorar a mi padre. Nunca se lo he preguntado pero sé que jamás me hubiera vendido por un televisor o un teléfono de última generación. Al contrario, de él aprendí que amar es comer medio helado para que yo pueda comerme uno entero. Lamentablemente mi padre es la excepción.

Estudiando el libro de Jueces he llegado a la conclusión de que uno de los temas importantes del libro son las mujeres, desde la perspectiva divina y humana. Hay dos tipos de mujeres, las protagonistas y las víctimas.

Acsa: Dios le muestra su amor dándole un padre como Caleb, hombre de guerra que, tan pronto destierra a los hijos de Anak, como concede a su hija tierras y fuentes de agua. Un hombre valiente, pero no violento. Un guerrero fiero pero un padre generoso que infunde respeto, no miedo.

Débora: mujer respetable que no llegó a ser jueza por soborno o amiguismo, sino por su buena reputación. Dios habla con ella directamente, sin intermediario masculino, solo ella y su Dios. Jael, mujer valiente que no duda en comprometer el acuerdo de paz entre su marido y Jabin y mata al cruel Sisara. Sí, una mujer que mata. Una mujer anónima mata al perverso Animelek, hijo de Gedeon. Otra mujer que mata. Mujeres fuertes que no se esconden y hacen lo que deben hacer, son instrumentos en las manos de Dios para traer justicia al país.

Pero la hija de Jefte sufre el desconocimiento de su padre sobre lo que Dios esperaba de los padres israelitas y termina sacrificada. Caleb y Jefte recibieron la una orden de Dios, ambos la cumplen, la diferencia está en que Caleb conocía al que le daba órdenes y Jefte no. El resultado: Acsa tuvo disfrutó la generosidad y protección de su padre y la hija de Jefte murió sin ver su propósito cumplido.

¿Un levita con una concubina? Sería tanto como decir que un pastor no esconda a su amante. Esta pobre mujer lo tenía todo un contra: un padre no duda en devolverla a su hombre, un levita que nada sabe de la ley. La concubina no encontró protección en su propia familia ni con el hombre que supuestamente la amaba. Terminó violada y descuartizada.

Dios, siendo el padre generoso que es, dio a las mujeres padres buenos como Caleb, esposos buenos como Otoniel, y colaboradores leales como Barak. Pero cuando el corazón de los hombres se llena de ellos mismos y de sus propias ideas las mujeres sufren. En el libro de Jueces todas terminan muertas.

En nuestra ONG el 99% de los voluntarios son mujeres, y por todas y cada una de ellas le doy gracias a Dios. Porque son mujeres valientes, mujeres que podrían mirar hacia otro lado, porque trabajar con víctimas de explotación es muy complejo. Pero cada una desafió su comodidad y dio un paso adelante. Pero nuestro trabajo nunca estará completo hasta que los hombres buenos se unan a la causa y desde su perspectiva y trasfondo nos ayuden, porque no podemos solas.