Excesos, deconstrucciones y mártires. Así está el patio

“No todo lo que brilla es oro” o “las apariencias engañan” y otras frases, llenan el refranero popular con sentido común. No hace falta ser profesor en filosofía para saber que las personas mienten. Y si las personas mienten, sus creaciones contienen algún tipo de falsedad. “No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! Entrará en el reino de los cielos”. De lo que deduce que hay por ahí gente hablando bonito y brillando en sus 5 minutos de fama, cuyos corazones rugen por satisfacer deseos que no se atreven a publicar.

¿Por qué tenemos la necesidad de admirar? ¿Por qué construimos pedestales y les buscamos inquilino con urgencia? ¿Por qué nos dejamos deslumbrar por el más carismático? ¿Por qué necesitamos creerle a la gente que admiramos? Parece que no sabemos distinguir joyería de bisutería. Damos la vida por lo barato y fugaz.

El caso de Michael Tait empeora por minutos. Ahora decimos “¡ah! Con razón no me latía este man”. Ahora, cuando se hace el recuento de los daños. Ahora, cuando hay vidas rotas. Ahora hay cientos de preguntas silenciosas viajando por las redes, los que sabían de esto y decidieron guardar silencio, ¿cómo podían abrazar a sus hijos e hijas sin sentir pánico al saber que había depredadores sueltos? Debe ser verdad que las Buenas Nuevas de libertad se han convertido en un producto envasado que hay que vender a gran escala. El Rey se desplazaba de una ciudad a otra usando sus cansados pies, sus pregoneros modernos usan autobuses privados con duchas y minibar. El Rey era rechazado allá donde iba, sus pregoneros modernos buscan “likes” y seguidores hasta debajo de las piedras. El Rey buscaba exponer todo lo que está mal, los pregoneros modernos esconden su corazón, esperando no ser expuestos al lloro y crujir de dientes. Pecados silenciosos que crecen en la oscuridad con el paso de los años. Mentes que justifican lo injustificable, pero todo por el nombre de Jesús. ¿Por el nombre de Jesús?

Si por Jesús en realidad se refieren a Status Quo entonces lo entiendo. Unos buscan alabar a alguien y otros ser alabados. El problema es que el que merece alabanza no se presentó con hermosura, ni atractivo, fue un varón de dolores, experimentado en quebrantos. Un Rey herido, molido por amor a los que sí son suyos, castigado. Y todo eso no es “instagrameable”. En un mundo que vive por la gratificación inmediata, ser menospreciado no es un ejemplo a seguir.

Tres pastores fueron asesinados recientemente en Honduras, según reportes de Puertas Abiertas (España). Gente que vivió sin fama ni comodidad, como su Rey. Uno de ellos regresaba a casa de un lugar recóndito en la selva hondureña. Gente que eligió perder su vida para ganarla. Mientras tanto, en el norte propietarios en casas bonitas, con alacenas llenas de comida, autos grandes y espaciosos y miles de seguidores en las redes sociales, deciden abandonar su fe para deconstruirse.  La religión tradicional ya no les satisface. Mientras tanto, en Honduras, tres familias acaban de enterrar a su padre, esposo, amigo, hermano, hijo… y se enfrentan a una vida de limitaciones. Lo que para algunos es obsoleto para otros es digno de morir por alcanzarlo. Lo que para algunos no es digno de ser considerado, otros entregan su ser por ser hallados dignos de recibirlo.

¿No es la vida más que fama y comodidad? No hay nada oculto que no haya de salir a la luz.

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