6. Coleccionista de hematomas. Lunes 22.06.

Esta inoportuna ola de calor me tiene volando bajo. Mentalmente preparada para una mañana de hospital, con un hematoma enorme de la resonancia de hace unos días. Una asistente que, o era nueva, o estaba nerviosa, se aseguró de marcarme los brazos, los dos, porque uno no le bastó. Con ambos brazos vendados volví a la consulta del cirujano para que me repitieran el diagnóstico de hace una semana y para que me dijeran que ellos se pondrían en contacto conmigo para los siguientes pasos.

Se podría pensar que uno necesita muchas cosas para garantizar una vida cómoda, seguros de todo tipo, ingresos de 6 cifras, títulos de propiedad. Nada iguala a la posibilidad tener dos brazos fuertes y sanos que funcionen, aunque sea uno que estuviera fuerte y sin dolor, para abrir las puertas en el hospital o una botella de agua. No había tiempo para sentires mirerable, los verdaderos retos del día esperaban agazapados a la vuelta de la esquina: abrir las puertas de la consulta. El timing fue impecable, las dos puertas que tenía que abrir para llegar a la consulta del cirujano fueron abiertas por personas que providencialmente caminaban delante de mí.

¿No valeís vosotros más que muchos pajaritos?

Acción del día: seguir esperando.  

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