Los 18 años. En final de la infancia. La primera frontera que cruzamos para no regresar. Cuando tenemos 20 pensamos que llegar a los 30 es el inicio de la decadencia. Cuando tenemos 30 nos damos cuenta de que tenemos tiempo todavía porque la decadencia total empieza a los 40. Las mujeres de 40 saben que, cuando empieza la perimenopausia, el fin se acerca. El fin de su juventud, el fin de su vida reproductiva, de su belleza tal como la han conocido hasta ahora. A los 60 cuando las mujeres pueden sentirse aliviadas y estabilizadas, despiertan a la realidad de la condición humana, llena de retos. Los hombres en cambio están procesando cómo es que hace unos años tenían 30 años y ahora están más cerca de la jubilación que de jugar fútbol con sus amigos. De lo que pocos se dan cuenta es de que desde que nacemos empezamos el peregrinaje hacia la eternidad.
Los 40 es la década de la “llamada de atención”. Mi llamada llegó en forma de “no sabemos qué es, vamos a hacer unos estudios”. Es como recibir una llamada y que te tengan en línea de espera dos semanas, con sus días y sus noches. Con sus muchos “¿y si…?”. Días llenos de papeleo, resultados llenos de letras y cifras que no entiendes. Días con momentos de fríos silencios y de cálida tranquilidad.
Vivir en el aquí y ahora nunca ha sido mi especialidad. Vivir en escenarios imaginarios y cargados de drama es lo mío. Campeona mundial. Pero no es lo mismo vivir yo sola en este oscuro lugar, que arrastrar conmigo a todos los que me rodean, especialmente ahora que no tengo respuestas. Tener la boca cerrada ha sido un reto. De momento llevo dos días evitando gente, sobre todo la que pueda ver la preocupación en mis ojos y me haga decir las palabras que nunca pensé decir: tengo un tumor.
Acciones del día: aprender una nueva canción “Another in the fire”. Probablemente grabe un cover. También decidí que iba a ponerle nombre a mi tumor: se llama Vampi. Esa masita que vive cerca de una arteria, cómodamente en mi cuello. Feliz, contento, calientito y con alimento a disposición. ¡Ay Vampi! Si supieras lo que has venido a revelar.